venerdì 1 luglio 2022

Recuerdos de un Italiano en Londres-10

 

El West End está bordeado por un perímetro que serpentea através de las calles importantes de Charing Cross Rd, Shaftesbury Av., Oxford Street y Regent Street, formando un trapecio irregular cuyos cuatro vertices pasan  de Tottenham Court Rd a Oxford Circus; de ahí a Piccadilly Circus, para finalmente terminar en  Leicester Square, a un paso de Trafalgar Square, donde la estatua del Almirante Nelson, según las probables intenciones de las autoridades públicas que así alto lo habian  querído, le diò su atención de grandeza y de gloria a todos aquellos que hubieran pasados por allí, franceses, extranjeros y británicos de todo el Imperio.

En esos años, la grandeza y la gloria de Inglaterra, después el agotamiento casi total del’imperio británico parecía más remota y lejana de la estatua del gran líder de los mares; la nostalgia además es un sentimiento que más acuto se manifiesta cuando  el glorioso pasado, se convierte en una crisis inevitable.

Y que Gran Bretaña estuviese en crisis, a finales de los años setenta del siglo XX, inmediatamente se hizo evidente también a los “comerciantes de la calle” que, viviendo entre la gente, sentían el ánimo del ciudadano promedi una manera emocionalmente directa.

En la calle, se sentían malestar y nerviosismo, aunque el problema real tenìa todavía que venir, poco después, con el irresistible ascenso al poder de los conservadores encabezados por Margareth Tatcher (más tarde conocida como la “Dama de hierro”), que marcaría el final de un ciclo de vida administrativa de Londres, caracterizada por una política de aseguramiento tradicional de las libertades democráticas y de la condolencia para las clases sociales más débiles.

Por otra parte, la metrópoli inglesa había representado desde el levantamiento de la primera liberación de música y grupos de protesta (nacido en la onda del movimiento Hippies estadounidenses, también conocida como la “generación beat”) un punto de referencia cultural decisiva, ayudando a hacer de Londres la Capital del Movimiento Rock, donde los refugiados decepcionados por la ilusión de la fallida revolución de 1968, buscaban un refugio seguro para escapar de la reacción que se había sido en toda europa occidental.

Y fue justo allí, en Londres,que todavía podía verse el último resplandor de brillo, antes de su puesta de sol definitiva.

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